18 de octubre
Para empezar a contar este viaje, es imprescindible empezar por el hostal que nos hospedó la noche anterior al viaje. Era un hostal familiar, en el que por la noche cierran la persiana y si llegas más tarde el recepcionista está despierto y te la abre. Un hostal no muy caro (16€ la habitación doble desayuno incl.) y muy céntrico. B&B Hanoi Hostel. Un lugar fantástico para cambiar nuestros viejos desayunos de fideos por unas tortitas con chocolate y pan con mantequilla, y para beber un buen café. Así es como repusimos energías para el camino hacia la bahía de Halong...
Microbus
El bus nos recogía en la Ópera, mismo sitio donde nos recogieron para ir a la Pagoda del Perfume. Dio la casualidad de que este día también hubo gran jaleo de tráfico, y el bus llegó con una hora de retraso. No nos importó, es más, teníamos asumido que llegaría tarde, es el ritmo de vida vietnamita.
Era otro microbús de estos que usan, como para unos 16 pasajeros, y esta vez también iba completo. Creemos que meten a gente que tiene el viaje contratado con diferentes agencias para no dejar huecos en los buses, y en el destino los separan. En fin, autobús lleno, y al ser nosotros los últimos a los que recogieron nos tocó viajar separados... 3 horitas de viaje, con una parada técnica para que los débiles compren todo tipo de chorradas y recuerdos a precios un poco desorbitados. Nosotros picamos con un heladito, no somos de piedra!
El puerto
La llegada fue un tanto mareante. No sabíamos para donde tendríamos que ir, y nuestro guía Daniel (dijo que se llamaba así, pero era 100% vietnamita) nos dejó con el que sería nuestro capitán de barco, un buen hombre al que después de entrar al barco no volvimos a ver.
Una vez agrupados los de nuestro grupo de viaje, pudimos ver que el movimiento de gente en el puerto era constante. Mucha gente entra y mucha gente se va el mismo día. Podríamos contarlo en cientos de personas.
Imperial Junk Boat
Ese era el nombre de nuestro barco. Era un barco nivel medio, en la agencia nos habían enseñado uno más caro (el Luxury), que vimos y no tenia gran diferencia, y uno más barato, que también vimos y no recomendaríamos coger, tenía habitaciones compartidas y estaba bastante sucio.
Desde el puerto nos llevaron en una txalupita hasta nuestro barco. Allí marchábamos un grupo internacional, con franceses, mexicanos, coreanos, ingleses, vietnamitas y una americana de la que luego hablaremos.
A la llegada toda la tripulación nos dio la bienvenida, y era la hora de comer, así que nos tenían preparada una comida vietnamita, pero con toques dulces para que guste más a los westerns. Las mesas eran compartidas, y nos tocó sentarnos con los 3 mexicanos, que han sido muy majetes, pero ya hablaremos más adelante.
Estuvimos en el barco un buen rato antes de llegar a nuestra primera parada, y tuvimos el tiempo suficiente para comprobar que nuestra habitación estaba en orden, y para relajarnos en la azotea del barco y hacer algunas fotos de las increíbles vistas de las rocas kársticas.
Cueva poco sorprendente
La primera parada del barco nos llevó a la llamada "Surprising Cave" (cueva sorprendente para los no angloparlantes). Eran 3 cuevas metidas dentro de una montaña, donde la cuevas se iban haciendo más y más grandes.
Para ser sinceros, esto no nos sorprendió mucho. Hemos visto unas cuantas cuevas cerca de donde vivimos, y no tienen nada que envidiar a esta cueva sorprendente. Si que algunas rocas impresionaban bastante, por sus formas raras y sus estalactitas y estalagmitas. Pero lo que no nos gustó fue la forma en la que está iluminada, para que los guías te hablen de imágenes de elefantes, dragones y demases cuando esas formas las ha creado la propia iluminación.Tampoco nos pareció apropiado de un sitio turístico el poder ver que en muchas rocas los típicos tontos habían dibujado o escrito alguna idiotez.
Tarde deportiva
Al salir de la cueva nos llevaron a una islita con playa artificial, donde podíamos habernos quedado tirados descansando. Pero no era el momento, vimos unas 165984131 escaleras que subían a la cima del monte y allí que fuimos, de Bilbao somos pues! Todo por poder ver las vistas desde lo alto, y rodeados de más gente en ese estrecho caminito. En fin, nos sirvió para bajar las escaleras sudaditos, y darnos un chapuzón en el agua verdosa donde flotan todas las islas-montañas.
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| se nos ve cansados |
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| disfrutando del bañito |
Después de esta breve sesión, el barco nos llevo a un muelle flotante, en donde nos montaron en unos kayak para media hora de paseito. No somos unos expertos, pero tenemos ya experiencia en el tema, aunque de poco sirvió, ya que un traspiés nos dejó la canoa enganchada en unas rocas durante 5 minutos hasta que pudimos desengancharla para seguir explorando lugares.
Cháchara nocturna
Tras otra cena vietnamita en el barco, teníamos tiempo libre para pescar calamares o cantar karaoke, pero a la vista de que nadie se lanzaba a hacer nada, nos juntamos con nuestros amigos mexicanos Lilia, Sergio y Eduardo, y estuvimos contando historietas varias acompañados de cervezas y mojitos. Lilia y Sergio son pareja, y están haciendo una ruta desde Japón hasta la India, pasando por diferentes países como bien explican en su blog. Eduardo es un amigo de Sergio que les acompaña en su etapa en Vietnam. Esperamos tener contacto con ellos para poder vernos si coincidimos en algunas de sus siguientes paradas.
19 de octubre
Amanecimos en el barco prontito por la mañana.
A las 7 de la mañana teníamos el desayuno, y seguido nos esperaba otra parada técnica de esas donde el barco para para que compres algo. Esta vez, un criadero de perlas, en donde nos enseñaron la forma en la que tratan a las ostras y lo bien que las cuidan, para ir llevándonos cual ratones asombrados hacia el quesito que era la tienda, llena de pendientes, collares y anillos de perlas.
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| en nuestras caras se ve que nos gusta madrugar |
A las 7 de la mañana teníamos el desayuno, y seguido nos esperaba otra parada técnica de esas donde el barco para para que compres algo. Esta vez, un criadero de perlas, en donde nos enseñaron la forma en la que tratan a las ostras y lo bien que las cuidan, para ir llevándonos cual ratones asombrados hacia el quesito que era la tienda, llena de pendientes, collares y anillos de perlas.
Pero como somos de ver las cosas positivas, lo que pudimos sacar fueron unas buenas vistas desde esa granja flotante.
Ya de vuelta, teníamos que hacer el checkout de nuestro barco, para pasar a otro que nos llevaría a Nam Cat, la isla en la que pasaríamos el día y la noche.
Día de relax
Llegamos a la isla a eso de las 11 de la mañana. A la llegada los trabajadores de la isla nos recibieron con los brazos abiertos (suponemos que harán lo mismo todos los días del año) y nos dieron las llaves de nuestro Bungalow, una casa de madera con vistas a la playa que estaba muy bien, salvo por un máquina ruidosa cerca de la cama que controlaba el voltaje y la intensidad, y a la que Itsaso bautizó como "la tortuga".
Tras comprobar que todo estaba en orden, comimos con todos los inquilinos de los Bungalows, y nos fuimos a echar una merecida siesta, que después de haber madrugado para tener que ver perlas nos lo merecíamos.
A la tarde, todavía sin hacerse de noche, teníamos diferentes planes posibles, como andar en bici o hacer kayak, pero finalmente salimos a estar tirados en unas hamacas, y Mikel quiso hacerse el valiente nadando hasta otra isla deshabitada cercana, corriendo peligro con los cuervos que la habitaban.
A eso de las 6 de la tarde teníamos comida a la barbacoa para cenar. Era un tipo de buffet libre, así que preparados para sacar los codos para no quedarnos sin comida, que en estos sitios suele haber mucho buitre!
La noche la volvimos a pasar con nuestros compadres, platicando y tomando chelas. Y para acabar echamos unos billares antes de irnos a dormir después de otro largo día.
20 de octubre
Tuvimos que madrugar este último día en Halong. Era el día de la vuelta a Hanoi, y nos quedaban pocas horas allí, así que teníamos que aprovechar el tiempo que nos quedaba. Aunque más bien nos obligaron los horarios que teníamos marcados de desayuno y barcos para ir volviendo hacia el puerto.
Clase de cocina
Ya hecho el checkout del Bungalow, nos montamos en el primer barco que nos llevaría hasta el segundo, en una horita de viaje.
En el segundo nos esperaba una clase de cocina, como ya nos comentaron antes de venir los tíos de Mikel, Asun y Juantxu. Esta clase fue sobre los rollitos vietnamitas, esos rollitos que anteriormente comentamos que hicimos con nuestra amiga Bich en Hanoi en esta entrada. La verdad que no era nada del otro mundo, la clase solo se trataba de enrollar los ingredientes, pero estuvo muy divertida. Hicimos bastantes sabiendo que lo siguiente sería comérnoslos. Y así transcurrió nuestra última comida en Halong.
Vuelta a Hanoi
De la misma forma en la que llegamos nos tocó volver, observando otra vez la cantidad de gente (y dinero) que mueve esto de Halong. La verdad que para nosotros ha merecido la pena, y claramente recomendamos el paquete que cogimos (valia 140$ por cabeza), teniendo habitaciones limpias y con vistas, comida muy buena y tiempo para nosotros.
Al llegar a Hanoi teníamos alquilado un hostal, que será de los más baratos de Hanoi (4€ por persona y noche) en una habitación doble en el centro de Hanoi y con desayuno incluido. Es el Hi ancient hostel . Recomendable para gente con ganas de gastar poco. Habitaciones limpias, con aire acondicionado y baño limpio, pero con alguna pequeña humedad.
Para cuando llegamos ya era tarde, salimos a dar una vuelta para comer un heladito y nos volvimos para el hostal a mirar cosillas para nuestro siguiente viaje a los arrozales de Sapa.
Hasta pronto!










Que chulada!!!!
ResponderEliminarUna experiencia estupenda en vuestra ruta.musus
Karmele
Preciosos los paisajes y vuestro chapuzón da una envidia de la verde...!!
ResponderEliminarMusuak. Itxaso.
Me parece bonitísimo, una chulada las fotos y una gozada los videos de Mikel cositas . Os estais haciendo unos artistas
ResponderEliminarquiero una fántastica galería de fotos de los arrozales. son impresionantes los cultivos en terrazas, era en Vietnam?
Andad con cuidado con los mosquitos, abundantes en esa zona. Besos y hasta pronto
Poti