sábado, 15 de noviembre de 2014

Días 41 a 44: Ho Chi Minh City (Saigón)

9 de noviembre

Sobre el mediodía del domingo, y tras 5 horas de viaje en uno de los buses-cama que tanto nos gustan, aparecimos en medio de la ciudad de Ho Chi Minh (a la que llamaremos HCMC). Esta ciudad de 7 millones y pico de habitantes es la más grande del país, y funciona como capital financiera. Está dividida en distritos, y nuestro hostal estaba en el distrito 1, distrito que consideran el centro.



Check in y comida

El bus nos dejó bastante cerca del hostal que habíamos cogido esta vez con habitaciones compartidas. Se llama New Saigon Hostel, está muy bien ubicado (en la calle de los mochileros) y por las fotos y comentarios nos convenció. Las habitaciones eran muy limpias, los trabajadores amables y nos salió por 4 euros la cama por noche con desayuno incluido, muy baratito, vaya.
Una vez registrados en el hostal, y con varias indicaciones sobre lo que merecía la pena ver, nos fuimos a comer algo. No fue difícil encontrar donde nos llenaran la tripa, ya que en nuestra calle (Bui Vien) había miles de bares y restaurantes. Comimos en el Five Oysters, comida vietnamita barata y Mikel hasta probó una ostra especialidad de la casa con wasabi.



Ben Than Market

La primera visita marcada fue la del mercado Ben Than. Este es un mercado para turistas, realmente agobiante ya que los vendedores te gritan y tocan intentando que pares en sus tienditas. Al final, tras un poco de regateo, Mikel compró un polo regateando desde 250.000 VND hasta 100.000 VND, unos 4 euros.



Con los deberes hechos, conseguimos al fin salir de aquel laberinto de tiendas sin aire acondicionado. Realmente era una sauna dentro del calor húmedo de HCMC.

Paseo por Dong Khoi

En nuestra guía aparecía marcada una ruta por la calle principal de tiendas y hoteles de la ciudad. Decidimos ir a ver como era, ya que aun no queriendo comprar, vimos que había varios sitios interesantes en dicha calle.
Empezando en el norte, está la catedral de Notre Dame construida en la época colonial francesa en 1860. La verdad que era un poco cutre, pero sin llegar a los límites inalcanzables de su homónima en Hanoi.


Justo a su lado, está la oficina de correos. Es un edificio bonito, al que entras y te encuentras con una foto gigante de Ho Chi Minh. Todavía en uso en estos tiempos de correos electrónicos.


Bajando por la calle, tras pasar por algunos edificios interesantes entre rascacielos, llegamos al edificio de la Ópera. Un edificio bonito por fuera y no lo sabemos por dentro. Justo en frente del mismo la calle estaba cortada debido a las obras que están haciendo para construir el primer metro de Vietnam, con la ayuda de sus amigos los japoneses.


Acabamos la calle llegando al río con un batido de mango en la mano, de nuestros amigos de la cadena Passio. Cuanto tiempo sin probar aquellos batidos en Hanoi...  yummi!


Cena y vuelta

Ya se nos había hecho más que de noche, habían pasado las 6 de la tarde. Después de horas andando, había que reponer fuerzas, y nos fuimos a cenar a un bar que habíamos visto lleno al mediodía. La verdad que no nos hizo tilín, aunque de precio fuera barato.
Volvimos a casa, sin saber a quien tendríamos por compañeros de habitación. Fueron 3 personas que han pasado por nuestra vida con un hola y adiós. Nada que reseñar acerca de ellos. Lo malo, que uno roncaba mucho y hablaba tailandes o algo similar en sueños. Lo bueno, que no protestaron y nos dejaron ver como el Athletic empataba con el Valencia sin rechistar.

10 de noviembre

Día cultural. Al menos es lo que nos habíamos propuesto. Teníamos por delante dos visitas, así que gustosamente aprovechamos el desayuno incluido del hotel, a elegir una bebida y una comida.

Museo de los vestigios de la guerra

Nos costó un rato llegar a este museo, alrededor de una hora andando. Y encima llegamos sobre las 11, cuando cerraban de 12 a 13:30. Aun así decidimos entrar, para volver después de comer.
Este museo dispone de varias exposiciones:
La primera que vimos es acerca de las secuelas que ha dejado en la sociedad vietnamita el compuesto Agente Naranja que lanzaron los americanos en sus bombardeos. Este tóxico gradualmente va aumentando su efecto, desde cáncer en los expuestos a él, hasta el punto de tener descendientes con malformaciones. Una exposición por momentos desagradable, al ver falta de órganos y deformaciones, pero a veces alegre al ver sonrisas en las fotos.
La segunda que vimos fue acerca de las cárceles usadas en el sur por el ejército americano, para retener a presos políticos. Formas muy fuertes de torturar a los reclusos estaban allí explicadas, con cifras de muertos por algunas de ellas.


Tras esa sala, sonó una alarma, como si del timbre de fin de clase se tratara. Nos echaron a todos, y aprovechamos el tiempo de descanso para comer por la zona. Después, ya a la 13:30, volvimos al museo con las entradas en la mano.
La tercera exposición que vimos (puede que la más famosa) se llama Requiem, y está dedicada a los fotógrafos de guerra (algunos de la famosa revista Time) muertos el la guerra de Vietnam. Exponen fotos hechas por los que cayeron, y algunas fotos de unos pocos supervivientes.


La cuarta fue otra de más afectados por el Agente Naranja. Esta sala era más desagradable que la anterior, más triste. Además, dentro de una urna hay guardados dos fetos avanzados de unos siameses malformados. Muy fuerte.

La quinta y última sala que vimos, hablaba un poco sobre historia, y sobre algunos nombres de militares de ambos bandos que murieron o sobrevivieron. En este punto de la visita ya estábamos un poco cansados, y no prestamos toda la atención que merecía.
Este museo nos pareció muy interesante, y es totalmente recomendable, pero no conseguimos salir de él con buen sabor de boca, más bien salimos algo cabizbajos y con un nudo en el estómago.

Palacio de la reunificación 

Cambiando un poco de aires, cerca del museo podíamos encontrar este palacio de gran tamaño. Es otra de las visitas recomendables en la ciudad. 
Se trata de un palacio construido para que viviera el presidente de Vietnam del Sur durante la guerra de Vietnam en 1966, y en 1975 fue el lugar donde los sureños entregaron el poder a los comunistas. El edificio recibió dos bombas de un avión comunista que se infiltro y cruzó hasta el, y al final de la guerra un tanque derribo el muro del palacio.
A día de hoy, el palacio está intacto en su mayoría, teniendo las habitaciones como estaban cuando dormía el antiguo presidente. Se usa para recepciones oficiales normalmente, pero cuando estuvimos estaban preparando en su salón principal un pase de modelos que nos chocó un poco. Puede visitarse todo el edificio, desde la azotea con helipuerto, hasta el búnker subterráneo de por si acaso. 


Barrio chino

Después de dos visitas tan culturales, decidimos ir a visitar el barrio chino, Cho Lon para los vietnamitas. Desde el mercado de Ben Than, hay un autobús de unos 20 minutos que te deja en el barrio por 5.000 VND, unos 20 céntimos. Llegamos allí, pensando que veríamos algo diferente a lo que habíamos visto en nuestro viaje, pero la verdad no fue así.
Este barrio está muy bien para gente que empieza su viaje en HCMC, pero para los que vienen desde Hanoi es más de lo mismo. El mercado principal del barrio se asemeja mucho a los de Hanoi, y los comercios de las calles son prácticamente iguales, distribuidos en calles por productos.


Gente nueva

De vuelta en el hostal, descubrimos nueva compañía. Los que estaban la noche anterior se habían marchado, y nos encontramos con dos polacas muy simpáticas, que justamente acababan de aterrizar después de un largo viaje. También había un chico nuevo, un australiano, que se le debió ir de las manos la noche ya que el día siguiente lo pasó en la cama recuperándose.
Salimos a cenar, pero antes de ello reservamos en un local un tour a los túneles de Cu Chi para el día siguiente. El tour nos salió por 175.000 VND por persona (con la entrada incluida), unos 6,5 €. Esta vez nos decidimos por la opción más económica, no confiamos en que cambiara mucho el coger un tour más caro.
Ya en la cena, cerca del lugar y en unas sillitas de plástico, nos decidimos por cenar unos noodles con carne. Estaban bastante ricos, sentimos no recordar el nombre del lugar. 


11 de noviembre

Cu Chi

Nos despertamos pronto esta vez para desayunar e ir hacia donde nos recogería el bus. Tanto correr y madrugar, para como siempre acabar esperando. Impuntualidad vietnamita, ya estamos acostumbrados.
Montamos en un bus para 2 horas, y el guía del tour se presentó, hizo algunos chistes malos y tras una parada estratégica (en una tienda para descansar-comprar cosas) llegamos a la entrada a los túneles de Cu Chi.
Era lo esperado. Mucha gente dividida en diferentes tours, y todos en fila viendo las mismas cosas, y oyendo las mismas explicaciones de diferentes guías.
Para empezar, vimos un documental sobre los túneles, que por lo menos estaría hecho en el año de la polka. Realmente necesitaba una actualización. Nos habló acerca de la gente de Cu Chi, a que se dedicaban y esas cosas. Esperábamos oír más acerca del uso y la forma que le dieron los soldados del Vietcong, pero eso no sucedió.
Siguiente parada, una entrada minúscula a un túnel. Parecía una alcantarilla, pero para tamaño vietnamita era adecuada. Mikel se metió, y salió a todo correr con cara de agobio, sin tiempo para hacerle la típica foto de allí.


Caminamos entre la selva. El guía nos fue explicando las diferentes trampas que usaban los vietnamitas, y como así pudieron ser fuertes y sobrevivir en estos túneles. En estos túneles vivían de día, y salían a atacar de noche, mientras los americanos dormían. Tenían de todo: cocina, baños, habitaciones, un pozo para coger agua...
Caminando llegamos a una parada de descanso. El que quisiera podía disparar armas, a precio de euro por bala. No nos animamos a ello.


Al retomar la ruta de los peregrinos turistas, llegó lo más interesante: adentrarnos en los túneles accesibles al público. Son túneles para ir de cuclillas, donde los malos olores se mezclan con la humedad, y tan oscuros que llegan a agobiar. Pero es a lo que veníamos básicamente, a adentrarnos en ellos.


Y de esa forma, con alguna explicación que otra del guía, acabó nuestro tour. El bus nos dejó donde nos había recogido, cerca de nuestro hostal, a eso de las 3 de la tarde.  Momento ideal para comer algo y echarnos una siesta.

Noche diferente

Esa noche habíamos quedado con Karina, una amiga peruana de nuestro amigo Imanol (El Jimmy). Estuvimos cenando y tomando algo con ella, fue un rato agradable. Le contamos nuestras experiencias en Vietnam, y ella nos contó cosas acerca de HCMC, donde llevaba ya un tiempo.
Una vez cenados, y por recomendación suya, nos fuimos a ver una discoteca vietnamita. Esta se llama Apocalypsis Now, y también se la recomendó a Mikel su antiguo compañero de trabajo Garay, con detalles muy apetecibles que incitaban por lo menos a conocerla. 
Pero de camino hicimos una paradinha en un rascacielos. Era a la vez centro comercial y oficinas, y en la planta 52 tenía un bar. Nuestro plan era subir hasta arriba y no consumir, pero los trabajadores del bar que nos llevaban arriba cambiando de ascensores nos dieron un poco yuyu. A lo mejor una cerveza si que teníamos que beber. Al ver la carta, y tras haber sacado unas fotos, decidimos que una cerveza por 5€ en Vietnam es algo impagable, un precio desorbitado para una bebida mas barata que la coca cola.
.

Al final llegamos a la tan deseada discoteca. Pues bien, se trataba de una discoteca-bar-pub con terraza, para nuestro gusto bastante normal, donde los precios de las bebidas estaban bastante inflados. Había un DJ con música buena para bailar, pero nadie en la pista de baile, todo el mundo sentado en mesitas, un rollo. Nos fuimos de allí para casa pensando que no nos perdíamos nada. Sentimos no subir fotos, pero estaba prohibido y los seguratas parecían marroneros.



12 de noviembre

Día de planificar nuestra agenda. Dedicamos la mañana a recuperar el sueño que pudimos, para ponernos a concretar los planes a corto plazo. Pero nos ocurrió un problemilla: pensamos que nos quedaban 2 noches más en HCMC, con lo que el viernes podríamos salir tranquilamente hacia nuestra siguiente parada Can Tho, ciudad del delta del Mekong. Y eso nos hizo reservar la noche del 14 al 15 un hotel que habíamos visto allí. La habíamos cagado un poquito. Nos dimos cuenta de que solo nos quedaba una noche en la ciudad, así que debíamos adelantar la reserva. Les enviamos un correo al hotel a ver si habría problemas, y esperamos que nos contestaran durante el día.

Compritas

Karina nos habló la noche anterior sobre un mercado, más barato que Ben Than, y que estaba cerca del mismo. Se llama Saigon Square, y no tiene comparación con el anterior. Éste tiene aire acondicionado, que de buen gusto se agradece, y además los vendedores no son tan compulsivos. 
Dimos vueltas y vueltas, y al final Mikel acabó comprando 2 camisas de buena calidad por unos 12 €.
Como tampoco teníamos muchos quehaceres, de vuelta al hostal pasamos por Ben Than, donde Itsaso aprovechó para comprarse unos pantalones que hace tiempo llevaba buscando, por unos 4 €. Fueron buenas adquisiciones tras buenos regateos.

De cañas

Ya saciada nuestra vena compulsiva, se habían ido unas cuantas horas del día, y era el momento de vaguear un poco en el hostal. Pudimos estar relajados, sin ronquidos ni gente entrando y saliendo de la habitación un buen rato, antes de ir a cenar.
Para la cena lo teníamos claro. Un restaurante de nuestra calle tenía una oferta en hamburguesas, y solía haber gente, así que allí nos metimos. Las hamburguesas estaban bien ricas, y nos salió la cena por unos 7 €. Recomendable, suelen tener diferentes ofertas.
Ya saliendo vimos que había mucha gente en la calle, bebiendo cervezas en las minisillas de la calle. A Mikel esto le dio envidia, pero Itsaso quería café y sino tampoco hubiera sido su momento de empezar con la cerveza. Solución: coger un café e ir a unas sillas y pedir una cerveza. Problema: una vieja asquerosa de un bar que al ver que solo Mikel iba a beber cerveza nos echó a patadas de sus sillas. Solución 2: ir a otro bar, y antes de que pasara lo mismo, pedir cerveza para Itsaso e intentar emborrachar a Mikel con las 2 cervezas.


Y tras un rato en la en la acera de enfrente, riéndonos de la vieja, era hora de retirarse. Llegamos a la habitación, y allí estábamos todos, más un señor inglés con mucha cuerda para hablar. El día siguiente nos íbamos todos de aquel hostal, y estuvimos hablando hasta la 1 de la madrugada. Fue un rato agradable, con gente muy diferente. Pero era tarde y tocaba descansar. El día siguiente nos tocaba ir a Can Tho por nuestra cuenta, en un bus de línea, y teníamos que madrugar para movernos.

Hasta pronto!!

PD: sabemos que algunos os levantáis con ganas de ver nuestro blog, que os arregla el día y que a veces juráis en arameo al no ver nuevas entradas. Os pedimos paciencia, estamos intentando escribir en cuanto acabamos la estancia en cada ciudad, pero a veces no es fácil, bien por falta de tiempo o bien por mala conexión a internet. Os queremos!

6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho. Me ha recordado el mal rato que pasé en el museo y la Llorera que agarré.
    El ambiente de la calle, las tiendas...y que sepáis que Cené en el restaurante panorámico.
    Buenos recuerdos. Besitos y seguir bien .Poti

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  2. interesante experiencia e interesante información aunque dura....
    itsaso,no te imagino bebiendo cerveza jejeje
    musus para los dos

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  3. No os preocupéis,que cuando no hay entradas nuevas en el blog esperamos las siguientes con más ganas si cabe todavía.
    Ondo segi!!
    Itxaso.

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  4. Chào buôi sáng!
    ¡Como os haceis desear! Verdaderamente tanto el museo como los túneles impresionan y te dejan un poco tocado. Ahora a recuperarse y disfrutar en Angkor. Estamos felices de veros y seguir vuestra experiencia.
    Hén gap lai!
    ASUN

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  5. Aupa pareja! Un placer veros de nuevo y veros bien.Toca la parte dura,otra vergüenza mas que tapar de los chicos del tio Sam.Va mejor la parte de las cervezas y demás.Un abrazo desde Zornotza y por cierto,aqui también tenemos un barrio llamado Txo-lon,las campas de Txolon, Agur.

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  6. hola chicos aqui estamo al pie del cañon siguiendoos besitos de la riojanita (no de la de la gaseosa) no como tu papi que le recuerdo a una marca de aceituna jajaja besitos

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