jueves, 9 de octubre de 2014

Día 9: Hanoi

Escribimos el resumen de este día un poco tarde, y os pedimos perdón por ello. Ayer fue un largo día, y en cuanto llegamos a casa lo último que nos apetecía era ponernos a escribir. Allá vamos..

Comida en casa y fuera

Como otros días ayer también nos levantamos tarde, a eso de las 11:30, poco antes de que la comida estuviera en la mesa. Aún así, tuvimos tiempo de charlar un rato con Tuoy, una chica que suele andar por la casa y da clases de inglés a los inquilinos y compañeros nuestros de piso. 
Dentro da las cazuelas teníamos arroz como de costumbre, pescado del que no se acaba, y algo parecido a pepino cocido, una exquisitez vaya. Nos lo comimos todo ya que no sabíamos que nos encontraríamos por la tarde..
Nuestro plan era ir a probar el Paparotti, una especie de bollo relleno de lo que pidas, que nos había recomendado nuestra agente de viajes Tinh. Era un pequeño lugar en el centro, como un puestito que nos costó un rato encontrar. Por si alguno tiene interés después de ver lo que es, y anda por Hanoi, la dirección es: Luong Van Can 24, al norte del lago Hoan Kiem. Nosotros lo pedimos de chocolate, y realmente merece la pena.

Para terminar con el tentempié, nos sentamos en una terraza de un segundo piso con muy bonitas vistas, pero un calor insoportable. Era la cadena Highlands, también al norte del lago, y nos refrescamos un poco con un café con hielos típico.

Tarde de fiesta

Por la tarde no teníamos clase, ya que se suponía que los alumnos iban a hacer una fiesta de despedida con sus antiguos profes Miriam y Eric. Era en un restaurante francés llamado Chez Xuan, y decidimos ir sobre la hora ya que nos habían comentado que varios alumnos irían antes para preparar cosillas, o al menos eso entendimos.
La hora marcada era las 5, y andábamos perdidísimos por la zona donde el mapa marcaba que debía estar el restaurante. Mikel preguntó como a 20 personas, y al fin conseguimos llegar al lugar. Sorpresa!! Éramos los primeros en llegar, y para hacer tiempo decidimos dar una vuelta por ese maloliente barrio hasta que encontramos un campo de fútbol, con muchos vietnamitas jugando.
Media hora después, volvimos para comprobar si había llegado alguien, pero no, seguía sin haber nadie allí. Nos tomamos unas cocacolas y justo cuando nos íbamos a marchar, aparecieron Miriam y Eric, también perdidos y sorprendidos de que solo estuviéramos nosotros. 
Pedimos unos Flammekuche para cenar, típica pizza alsaciana, nada vietnamita, y en cuanto la comida apareció en la mesa por arte de magia también aparecieron unos alumnos nuestros (solo 3) y otros 3 amigos no alumnos de los canadienses.
Era una fiesta rara. De esas en las que hay mucha gente desconocida, y sin alcohol no hay movimiento ni nadie que lidere conversaciones. Situaciones de silencios incómodos. Hasta que apareció Tranh, una de las amigas de los canadienses, una vietnamita que no parecía serlo, y empezó a hablarnos de astrología. Nadie se creía al principio que fuera a acertar en algo, pero sorprendentemente en nosotros dos acertó nuestro carácter de lleno, tan solo mirando un gráfico tras meter nuestra fecha de nacimiento. Alucinante.

Noche tranquilita

Llegó el momento de moverse, y empujados por la falta de conversación y el cansancio acumulado decidimos irnos a casa. Nos despedimos de todos ellos, a varios les veríamos al día siguiente en clase y con Eric y Miriam quedamos para desayunar al día siguiente en el centro de la ciudad.

Hasta pronto!!!!

3 comentarios:

  1. pero que fiestorra!!!!
    como cuando salís aquí a dar una vuelta y volvereis pronto.....7 de la mañana.
    musus
    karmele

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  2. Realmenre la fiesta no parece que fue muy divertida. Yo creo que una de las clases la podeis dedicar con documentos graficos propios , a lo que es la fiesta de verdad. Una ocasion excepcional, teniendo en cuenta que MARIJAIA se encuentra temporalmente en Hanoi.
    OPAAAAAA.
    BESOS

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  3. Itsas!
    Ya veo que estáis teniendo unas experiencias muy raras! jaja
    Aprovechad y disfrutad que estoy segura que será un viaje inolvidable!
    Seguiré leyendo vuestras aventuras, y siempre me puedes traer a Casalarreina un bollito de esos :P
    Un beso grande!

    Tania

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