lunes, 3 de noviembre de 2014

Días 32 a 34: Hoi An

31 de octubre


Para las 12:30 aproximadamente llegamos a Hoi An. Nuestra idea era ir andando al hostal que estaba a unos 2 kilómetros según google maps, pero la realidad fue otra. Llegamos y estaba diluviando, y además la estación de autobuses no era cubierta, por lo que cuanto antes nos fuéramos de allí mejor. Coger un taxi fue la mejor opción...





Homestay


Esta vez no nos íbamos a alojar en un hostal, los precios estaban por las nubes en Hoi An y nuestra elección fue coger una estancia en una casa, llamada Homeland River Homestay, por 6 € por noche y persona. No teníamos muy claro cómo iba a ser, pero lo que nos encontramos fue lo siguiente: una familia formada por abuela, abuela2, niño, niño2, niña, padre y madre que vivían en un primer piso de una casa de tres pisos, y en el resto de pisos había habitaciones. Vamos era como un hostal, ya que aquí en los hostales en la primera planta siempre cena y duerme todo quisqui.


La casa estaba muy bien, limpia y la familia era muy agradable. Además la mujer en todo momento nos ha ayudado con todo (ha sido como nuestra madre) y nos ha preparado unos desayunos exquisitos. La localización estaba bien también, no era en el centro del pueblo, ya que en esta parte no hay apenas hoteles, solo casitas monísimas. Estaba situada en una islita unida a lo que llamaremos casco viejo (patrimonio de la humanidad todo ello) mediante un puente.

Primera toma de contacto


Tras dejar las mochilas, ducharnos y prepararnos decidimos ir a ver el casco viejo. El encanto de Hoi An reside aquí, es un pueblo pesquero repleto de pequeñas casas con influencia china y japonesa, donde todas ellas forman un pueblo bonito y con encanto. Sabíamos más o menos a dónde íbamos, pero nuestra primera impresión no fue muy buena que digamos. Ahora, y tras pasar 3 días aquí, tenemos otra impresión de Hoi An.

La casa nos ofrecía bicis gratuitas para ir hasta el centro, unos 20 minutos de paseo, reducidos a unos 5 yendo en bici. Este dato nos pareció genial al reservar la casa, pero para esta primera vez con lo que diluviaba decidimos que era mejor ir andando.

Según llegamos al centro y bajo el diluvio universal, nos miramos con cara de “a ver que hacemos en este pueblo 3 días!”. Solo había un mercado enorme, millones de tienditas con gente venga a decirnos “Hello, buy something” y unos pocos restaurantes, o eso creíamos. Era un pueblo mono, pero para ver un pueblo mono con una tarde suficiente...


Comida


Teníamos bastante hambre, estábamos buscando algún sitio en el que comer, cuando vimos un vietnamita repleto de guiris y ahí nos metimos. La comida en Vietnam va cambiando de norte a sur, por lo que nos han contado en el norte es salada, en el centro dulce y en el sur picante, ya veremos! En Hoi An habíamos leído que había unos cuantos platos típicos del pueblo, lo que viene a ser cocina vietnamita tradicional: Banh Xeo, Cao Lau, Banh Bao Vac...

Pedimos para compartir Banh Bao Vac y una caldereta de pescado. La verdad, que estuvo todo muy rico y después de ver tanta gente con la guía de Lonely Planet encima de la mesa nos dimos cuenta de que era un restaurante recomendado, el primer restaurante de Hoi An nada más y nada menos. Se llamaba Mermaid, y la comida con bebidas nos salió por unos 10 €.

Sin quererlo, ni beberlo


Nos habían contado que en Hoi An realizan millones de cosas a medida: calzado, vestidos, trajes... Pero como estábamos todavía sin situarnos y no estábamos muy activos ni nos lo habíamos planteado, hasta que apareció una risueña señora ni se nos pasó por la mente irnos de compras.

Como hacía malísimo y nos ofreció ir a echar un ojo a su tienda, ahí fuimos. Era una tiendita (por llamarla de alguna manera) enana dentro de un edificio. Eran unos 2 metros cuadrados repletos de telas. Nos sacó unas sillitas de estas enanas vietnamitas para que nos sentáramos y un par de catálogos con vestidos, trajes, pantalones, camisas... Al cabo de unas 2 horas eligiendo modelos y telas, y tomando medidas, Itsaso tenía apalabrado un vestido largo para recoger al mediodía del día siguiente. Si vais buscad la tienda Friendly 57, y decidle que vais de nuestra parte.


Halloween


Salimos del edificio y el tiempo había cambiado, había dejado de llover. Eran como las 7 de la tarde, por lo que, una vez más íbamos muy retrasados con el horario vietnamita. Queríamos descansar un rato para después salir a cenar y ver si había algo de fiesta, pues este pueblo estaba repleto de guiris que seguro que celebrarían Halloween.

Camino a casa, nos fijamos en un maniquí de una de las 1665121329 tiendas de ropa a medida, porque a Mikel le gustó la camisa que llevaba. Entramos y al de unos 20 minutos salimos habiendo apalabrado una camisa y un vestido. Poco a poco fuimos viendo el encanto de Hoi An, según dejo de llover y empezó a anochecer.



Con nuestra calma y tranquilidad cogimos unas bicis de la casa y para cuando salimos eran como las 22:00, y a esta hora estaba el pueblo muerto. Terminamos cenando un bocadillito en un puesto andante, en plan txerriburger o salchichauto, que no tenemos ni idea de los ingredientes que tenía (ni burguer ni salchicha). Y nos metimos en una fiesta que se veía y oía en todo el pueblo. Tuvimos un buen rato de fiesta, pero la verdad que estábamos bastante fuera del ritmo de los americanos e ingleses, y de la onda de Halloween.

1 de noviembre


Después de dormir unas 5 horas sonó el despertador. Habíamos reservado un tour para ir a ver el templo champa de My Son, para los perdidos con el término champa (como nosotros antes del tour), se trata de una civilización de la polinesia que vivió hace unos mil años en Vietnamy otros países del sudeste asiático, y que construyeron varios templos hinduistas, el más conocido Angkor en Camboya (del que os hablaremos en unas semanas, esperemos).

Aunque no somos muy pro tour, esta vez quisimos asegurarnos la visita. Era un precio barato, alrededor de 10 €, con un guía de habla inglesa que nos explicaría más acerca de los Cham, transporte en bus de una hora (nuestra primera opción era la moto pero con el tiempo que seguía haciendo menos mal que cogimos el tour) y vuelta en barco con comida incluida. Y nos venían a recoger a la casa, nosotros obviamente pensamos que con el bus, pero la realidad fue esta:



My Son


La hora en autobús se pasó volando, el guía era muy hablador y gracioso, nos contó millones de cosas de la historia de Vietnam, del budismo, del hinduismo, de los cham y de todo lo que se le iba pasando por la mente básicamente, con un tono de locutor de radio.

La visita a My Son empezó con un paseo a través de la jungla, seguía diluviando así que todos con los chubasqueritos de Port Aventura. Y al de un rato, apareció el complejo de templos ante nosotros. Una visita impresionante y que mereció la pena, no nos esperábamos tanto por lo que fue una agradable sorpresa para nosotros. Esperemos que ahora nuestras grandes expectativas de Angkor den la talla.



A eso de la 13:00 estábamos embarcando en el barco de vuelta a Hoi An. Nos dieron de comer un arroz con verduras mientras navegábamos por el río y tras una parada en una aldea ebanista, sobre las 14:30 llegamos al casco viejo de Hoi An.



La espera engorda


Según nos bajamos del barco empezamos la ruta de recoger la ropa, pero hasta las 16:00 no estaba lista la camisa de Mikel por lo que decidimos ir a tomarnos un café, de esos vietnamitas con leche condensada que nos encantan. Con tan mala suerte (o muy buena) de que nos encontramos con una cafetería llena de tartas y repostería y no nos pudimos resistir. Primera vez desde hace un mes que llevamos aquí que nos ponemos tan gordos. Se llamaba Cargo Club.



Una vez teníamos bien de azúcar en las venas, fuimos a recoger lo que nos faltaba. Tras probarnos todo y que nos hicieran los arreglos necesarios nos fuimos a casa a echar la siesta que nos moríamos de sueño.


Repetimos


A eso de las 20:00 nos pusimos el despertador, para que no nos pasara lo mismo que el día anterior y quedarnos sin cena, o con un bocadillo otra vez. Y volvimos al sitio de las tartas, ya que al merendar habíamos visto el menú y los precios y nos había parecido todo bien. Después de cenar en una terraza muy mona viendo todo el río iluminado por los farolillos chinos que alumbran todo el pueblo, nos fuimos a dormir sin mucho que hacer al día siguiente.

2 de noviembre


Nos levantamos para las 8:45 ya que a las 9 se terminaba el desayuno. Una vez más un desayuno riquísimo, formado por una bebida y una comida a elegir. La bebida estrella como siempre el café o té vietnamita, y la comida estrella la tortilla con pan que prepara la madre de la casa, aunque había varias para elegir.

Día de playa


Para las 12 hicimos el check out y decidimos ir a la zona de la playa. Se supone que Hoi An tiene playa, aunque nosotros nos enteramos prácticamente al llegar ya que en los destinos playeros que tenemos pensados durante el viaje no estaba Hoi An. Y lógico porque la playa no está en el propio pueblo, se encuentra en una zona cercana repleta de resorts.

Después de llevar un par de días dejando a un lado nuestro transporte favorito, volvimos a coger las bicis e intentamos llegar a la playa. Pero como siempre, en vez de ir por el camino corto nos encanta dar vueltas (lo hacemos para conocer nuevos sitios, no porque nos perdamos eh) así que en vez de tardar 20 minutos, tardamos una hora en ver la playa. Pero vimos unos paisajes y pueblos bonitísimos.



Era una playa llena de palmeras y con agua cristalina, pero el panorama era un poco raro. A un lado se podían ver millones de restaurantes con hamacas y guiris tumbados en ellas (nos preguntamos en qué país tienen ahora tantas vacaciones para que este esto tan lleno de guiris), y al otro lado una ceremonia en la que estaban pidiendo a Buda que se arreglará la playa que se destruye cada año debido a las inundaciones. Pues nosotros nos sentamos entre los dos mundos con un poco de fruta y ahí estuvimos un buen rato viendo la vida pasar.


Tras dar un paseo por la playa y Mikel hacerse amigo de los pescadores nativos, volvimos al casco viejo de Hoi An a comer.



Comida al detalle


La comida estuvo genial, una de las mejores desde que estamos aquí. Era un sitio recomendado en Tripadvisor, una carta pequeña pero especializada. Un sito decorado muy bonito con una comida distinta y a muy buen precio. Aunque nos costó un rato encontrarlo, mereció la pena las vueltas que dimos. Se llamaba Nu Eatery, comida completa para los 2 por 10 €. 



Hoi An – Nha Trang


Así se llamaba nuestro próximo destino: Nha Trang. Y nos esperaban 14 horas de bus antes de llegar hasta allí. El bus salía a las 17:00 de Hoi An y se supone que llegaba alrededor de las 06:00. Así empezaría nuestra parte del viaje de no hacer nada más que estar tirados y disfrutar.



Tạm biệt!!!!

4 comentarios:

  1. Una gozada veros tan bien y bastante envidia sana.Bonita experiencia,con un par.Muxus desde Zornotza.

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  2. Kaixo bikote! Seguís mandando unas fotos preciosas,da gusto verlas.
    Estarán acostumbrados los dependientes de Friendly 57 a tomar medidas a chicarrones del norte,verdad??
    Musuak. Itxaso.

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  3. jajajajajajaja.

    me ha encantado el bus que os fué a recoger para el tour,que fuerte!!!!.besazos
    karmele

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  4. Eskerrik asko a todos!! A veces nos cuesta contestaros, pero siempre nos gusta ver que seguís siguiéndonos!! Besos a todos

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