Como habéis podido ver nos pasamos una semana de absoluto nohacernada en Koh Lanta. Nuestra idea era seguir con el mismo plan de vida pero en la costa este del sur de Tailandia. En esta costa se encuentran 3 conocidas islas: Koh Tao, conocida por sus aguas cristalinas para los amantes del buceo; Koh Phangan, conocida por su famosa fiesta de la luna llena (Full Moon Party) y Koh Samui, supuestamente la más tranquila de las tres, aunque como ya veréis no nos ha parecido tranquila lo que se dice tranquila...
Próximo objetivo: Koh Samui.
6 de diciembre
Otra vez de viaje
A las 6 de la mañana sonó el despertador, a eso de las 7:30 pasaría a recogernos un minibus por lo que decidimos levantarnos con tiempo para ducharnos, recoger la ropa que teníamos puesta a secar (aunque la llevamos mojada, pues diluvio toda la noche y no hubo manera de que se secara), desayunar...
A las 7:30 en punto nos sentamos en el porche del bungalow a esperar a que vinieran a recogernos y en 10 segundos apareció el minibus, así da gusto.
Deshicimos el camino hecho para llegar hasta la isla, vamos: bus-transbordador-bus-transbordador-bus y sobre las 11 llegamos a Krabi. Aquí nos pusieron unas pegatinas de colores dependiendo si ibas a Koh Samui o Koh Phangan de distinto color, para organizarnos en el ferry.
A las 11:30 vino a recogernos un bus para llevarnos hasta Surat Thani, punto estratégico de conexión con el puerto del este y la estación de autobuses y trenes a distintas partes de Tailandia. Aquí volvimos a cambiarnos de bus, tras comernos un Pad Thai hecho sin amor en la tiendita donde cambiamos de bus, llegamos hasta el puerto para coger el ferry.
La situación en el puerto era la siguiente: 1216516171 personas que iban a Koh Phangan (resultaba que esa noche había luna llena, y por lo tanto Full Moon Party) y unos cuantos perdidos como nosotros que íbamos a Koh Samui.
Paréntesis: La Full Moon Party es una fiesta a la que nos habíamos planteado ir cuando decidimos venir a Tailandia, pero tras mirar fechas, presupuesto para los últimos días del viaje etc. decidimos descartarla, y nos metimos en la filosofía del relax.
Nosotros solos nos liamos
En el ferry empezamos a replantearnos lo de ir a la Fiesta de la Luna llena, tanta gente con ganas de juerga alrededor nos sacó de nuestro modo relax y nos puso en modo fiesta (como ya sabéis ninguno de los dos necesitamos mucho para salir de jolgorio). Y el planteamiento fue: bueno pues llegamos a Koh Samui, nos enteramos desde donde salen los ferrys nocturnos a Koh Phangan, nos cogemos alojamiento cerca del puerto para dos noches y mañana ya volveremos a Koh Samui. Y eso hicimos.
El viaje en ferry estuvo muy bien, hacía muy buen tiempo hasta que empezó a lloviznar y salió un bonito arco iris. Pero nosotros nos quedamos en la cubierta viendo las vistas...
A eso de las 18:00 llegamos al puerto del noroeste (puerto principal) de Koh Samui, donde nos recibió un precioso atardecer.
Alojamiento provisional
Tras enterarnos de que los barcos a Koh Phangan salían desde la parte noreste de la isla, nos cogimos un taxibus (me explico, es como una furgoneta abierta a la que la gente sube y baja como si fuera un autobús) y lo compartimos con una familia tailan-rusa que hablaban en perfecto ruso siendo más de Tailandia que Mikel del centro de Bilbao. Según llegamos a nuestro destino, nos bajamos del taxibus y encontramos un alojamiento ideal para dos noches, un backpacker hostel con cama en habitación compartida de 20 personas y nuevísimo, pegado al puerto.
Fiesta internacional
Al entrar en la habitación nos pusimos a hablar con una pareja como de nuestra edad de EEUU, ellos también iban a la Full Moon Party y además estaban con otras 3 chicas. Los 5 eran profesores de inglés en un pueblo cercano a Surat Thani y habían venido el fin de semana para ir a la fiesta. Nos contaron que habían quedado a las 20:30 con otro grupo de gente del hostal para todos juntos ir a Koh Phangan, así que nos unimos a ellos. Cenamos unos sandwiches del 7/11 deprisa y corriendo, ya que eran las 20:00.
A las 20:50 nos juntamos con el resto de gente, el grupo era de lo más variado: americanos, una chica sudafricana, una chica que había salido de Geordie Shore, 3 djs (de los cuales 2 pinchaban en la fiesta), un chavala australian que se alojaba con su madre en el hostal etc etc. Vamos un grupo de lo más variopinto!
Y a las 21:00 cogimos el ferry camino a Koh Phangan, 200THB por persona, unos 5€. Estábamos avisados de que la Full Moon Party no nos saldría barata!
Full Moon Party
Al de una hora llegamos a Koh Phangan, uno de los djs que mas tiempo llevaba viviendo en Koh Samui hizo de guía y nos dijo por donde quedaba la fiesta de la playa, donde se cogían los ferrys de vuelta (distintos precios y distintos horarios)...
Para entrar en la zona de la fiesta (para los que no lo sepan se celebra en la playa) tuvimos que pagar 100THB por persona, a cambio de una pulserita de lo más cutre, bueno, para el recuerdo. Y según entramos por la primera calle empezaron a aparecer millones de personas, pinturas fosforitas para pintarte el cuerpo, cientos de personas con camisetas flúor en las que se leía "Full Moon Party", millones de puestitos con ofertas de buckets (cubos de bebida en los que vendían una botella de alcohol, normalmente gin, ron o whisky y un refresco para mezclar) y la música que se oía de fondo.
Al llegar a la playa la sensación fue la misma, mucha gente y mucha fiesta, además de una playa de arena blanca en la que se oían las olas de fondo. ¿Qué más necesitábamos después de 2 meses sin salir de fiesta? Nada.
La noche fue genial, lo pasamos muy bien y bien prontito por la mañana nos fuimos hacía el puerto para coger el ferry de vuelta. Estábamos agotados, después de todo el día de viaje y que habíamos perdido el ritmo juergista, nos cogimos el barco rápido y en 20 minutos y por 500THB por persona, UNOS 12 EUROS, SÍ AMIGOS. Pero vamos, que esto fue sin cola y llegando rápido al hostal, no tardamos ni 2 segundos en irnos a dormir.
La fiesta tiene mucha fama y está un poco sobrevalorada la verdad, está bien pero tanto como para venir ex profeso a ella no merece la pena. Eso si, una vez estando a pocos metros no podíamos faltar.
7 de diciembre
Creo que esté va a ser el día más corto de nuestro viaje. Prácticamente no nos movimos en todo el día. Nos despertamos tarde y resacosos. Lo único productivo fue que pusimos la lavadora y salimos a comer algo. Y así llego la noche del 7 de noviembre.
8 de diciembre
Chaweng
Tras las dos noches que habíamos reservado en este hostal fiestero, decidimos movernos de sitio en la isla para buscar, otra vez, playa y tranquilidad. Nos habían recomendado ir a la playa de Chaweng, en la parte este de la isla, osea que allí fuimos. Tras hacer el check-out cogimos un taxibus y nos plantamos en Chaweng en busca de alojamiento.
Si vais a Koh Samui, NUNCA (salvo que querais fiesta Benidorm-era) vayáis a Chaweng. Es como Salou, a ver tampoco, más tropical obviamente, pero con mcdonalds, burger king, 7/11, starbucks... cada 2 metros, todo por y para el turismo y todo con unos precios infladísimos, y con bien de discotecas. Nuestra idea de tranquilidad estaba difícil en semejante entorno, pero después de un rato calle arriba calle abajo (es una calle turística con pequeñas perpendiculares) terminamos encontrando un hostal con casitas bastante mono y alejado del bullicio, y tras regatear un poquito conseguimos acordar 5 noches por 500THB la noche, unos 12€ (mismo precio que el de nuestro paraíso de Koh Lanta snif snif).
Malagueños
Y justo cuando ya íbamos a entrar en nuestra casita, oímos a una pareja hablando bien alto y con bien de salero, pues como no podía ser de otra manera eran andaluces y muy salaos ellos. Así que nos sentamos en el porche con ellos y raja que te raja nos pasamos allí como 2-3 horas con cervecitas incluidas, hasta que nos fuimos a comer a las 5 de la tarde.
Comimos un Pad Thai en un restaurante de comida tailandesa y la verdad que fue de los peores que hemos comido, cuanto más comemos en sitios como mercados, puestitos... más rica está la comida. Después de la comida echamos una buena siesta y al despertarnos que ya había anochecido, decidimos ir a cenar a un italiano recomendado por los malagueños. Ellos llevaban ya un par de días en la isla y habían hecho un grupito de gente italiana que vivían allí por lo que nos recomendaron el mejor italiano en la isla para los italianos.
Tras la cena nos pusimos a redactar la entrada del blog de Bangkok y vimos una peli antes de dormirnos.
9 de diciembre
Desayunando a la hora de comer
Dormimos como lirones hasta media mañana, y a las 12 decidimos que era una buena hora para desayunar. Lo bueno de estar en un sitio turístico es que hay desayuno hasta cuando los nativos ya están comiendo, osea que está vez nos vino bien estar en Salou. Tras llenar las tripas nos fuimos a la playa.
La playa no estaba mal, pero era bastante estrecha aunque kilométrica, con muchos resorts que tenían su trozo de playa con hamacas y con mucha gente, por lo que pusimos nuestras toallas donde pudimos.
Diluvio tropical
Aprovechamos la playa todo lo que pudimos, pero a eso de las 15:00 empezaron a aparecer unos enormes nubarrones negros y poco más tarde empezó a diluviar, por lo que una vez más recogimos toda nuestra ropa y toallas y salimos corriendo de la playa.
Entre que llegamos al hostal, nos duchamos y nos vestimos dejó de llover y fue el momento en el que decidimos irnos a comer al McDonalds. Era el segundo día consecutivo que comíamos a las 5 de la tarde, nosotros a nuestro ritmo.
Tras comer cual gordos la comida de Ronald dimos un paseo, nos encontramos unos cuantos puestos de comida con buena pinta que abrían a la tarde noche y nos informamos de como llegar a Bangkok desde Koh Samui. Seguimos redactando un poco el blog de Bangkok y sobre las 22:00 decidimos volver a salir a la calle.
Food Court
Nos acercamos a los puestitos que habíamos encontrado a la tarde, habíamos visto uno de comida india y ya que no teníamos mucha hambre podríamos comer algo allí. Al final nos pedimos dos cositas de picar y unos batidos y con esto dimos el día por terminado. La experiencia de este "Food Court" estuvo muy bien y seguro que volveríamos a repetir otro día a un horario más normal y cuando no estuvieran a punto de cerrar.
10 de diciembre
Repetimos
Nos volvimos a levantar como a las 12 (está vida dura nos está matando) y decidimos ir directamente a comerdesayunar. Mikel se comió un Pad Thai e Itsaso un desayuno completito, con esto estábamos preparados para estar tiraos en la playa hasta los días de los días.
A las 15:00 volvió a empezar a llover osea que decidimos movernos y aprovechar para dejar cerrado el viaje de vuelta a Bangkok. Este viaje sería eterno y ya os lo explicaremos más adelante, pero que sepáis que es un viaje como de día y medio en el que hemos cogido todos los transportes inimaginables. Ya nos podíamos olvidar de como llegar a Bangkok, ya lo teníamos organizador para salir el sábado 13 y llegar allí el domingo 14.
Ping pong
Sobre las 17:00 llegamos al hostal, justo enfrente de nuestra casita había una mesa de ping pong y con lo que los gusta a los dos jugar al ping pong no la habíamos tocado. Estaba diluviando y la mesa resguardada, fue un buen plan para esperar mientras dejaba de llover. Sobra decir que como a todos los deportes de pala-raqueta Itsaso le metió una pequeña paliza a Mikel.
Tras la derrota y varias revanchas con el mismo resultado, Mikel decidió rendirse e ir a ducharse y vagear. Osea que así hicimos, ducha y nuestra plan de últimamente: leer, escribir el blog, estar tirados...
Caprichito
A eso de las 20:00 teníamos los dos mucha hambre, solo habíamos desayunadocomido y nos permitimos meternos entre pecho y espalda una rica barbacoa de costillas para dos. Todo ello acompañado de ensalada, patata asada y una mazorca de maíz, una auténtica delicia para nosotros.
Después de dar un paseíto desde la zona de jaleito hasta nuestra casita, vimos una peli y nos dormimos sin mucha dificultad.
11 de diciembre
Este día era como que ya lo habíamos vivido, pero no nos importaba. Desayuno a las 12, playa, comida en un puestito de Food Court unos noodles con pollo, Itsaso ganarle a Mikel al ping pong, vagear, cenar en el McDonalds y escribir el blog de Koh Lanta.
Y así nos podiamos pasar días y días y días y días y días...
12 de diciembre
Decidimos hacer algo de provecho, con la esperanza de que no hubiera un diluvio tropical en ningún momento del día, y nos alquilamos una moto para ir a recorrer la isla.Nuestro transporte preferido
Conseguimos alquilar una moto por 150THB, unos 3,7€, durante 24 horas. Y pusimos rumbo al sur de la isla, parte en la que se encuentras las mejores playas. Decidimos que ya pararíamos por el camino a desayunar en algún puestillo, este día llevábamos un horario bastante normal de vida, sí, nos habíamos puesto el despertador a las 9:30.
Paramos en un mirador desde donde se veía toda la bahía de Chaweng y continuamos hasta encontrar un puestito para desayunar.
Paramos en un mirador desde donde se veía toda la bahía de Chaweng y continuamos hasta encontrar un puestito para desayunar.
Aquí viene la anécdota: Itsaso se baja de la moto para ir a ver el desayuno de un puestito. Mikel se queda en la otra acera subido en la moto esperando su respuesta. Itsaso le dice que es bueno bonito y barato. Mikel acelera para pasar de un lado de la carretera al otro lado. Itsaso teme que Mikel no pueda frenar y se caiga. Mikel empieza a frenar sin problema, y cuando ya está prácticamente quieto y para bajarse de la moto, se le resbala la rueda con la piedrilla del camino y Mikel se cae al suelo. Itsaso no sabe si reírse o preocuparse, pero entonces empieza a no parar de reírse. Mikel intenta hacerse el enfadado, pero también empieza a reírse al haber sido protagonista de la caída más tonta del mundo. Levantamos la moto, Mikel tiene unos cuantos rasguños sin importancia. E Itsaso ya tiene para reírse (el propio Mikel también) para lo que queda de viaje, menos mal que ya es poco.
Min Ta y Hin Yai
Na Muang Waterfall 2
Después de sacarnos unas cuantas fotos con las espectaculares vistas continuamos el recorrido en moto a nuestro próximo destino, una catarata de 80m de altura.Como no podía ser de otra manera estaba montado todo para el turismo alrededor de ella: espectáculo de monos, tigre con el que sacarte una foto, elefantes para dar una vuelta sobre ellos, 4x4 que te llevan hasta la catarata...
Pero nosotros muy en nuestra línea, sólo estuvimos un ratito viendo a los elefantes (que daban un poquito de pena atados con las cadenas) como comían.
Nada de 4x4, nosotros andando hasta arriba. Por lo que vimos más tarde, la mayoría de turistas subían en 4x4, les dejaban en la parte baja de la catarata, se sacaban unas fotos dándose un bañito y volvían a bajar. Nosotros fuimos a nuestro aire, e incluso hubo un momento en el que Itsas se cagó un poco por estar subiendo por caminos, en los que por momentos había que prácticamente escalar, siguiendo unas cuerdas que había atadas de árbol a árbol. Pero mereció la pena, y tras momentos en los que chispeó, cruzar la catarata por encima con una cuerda a cargo de nosotros mismos, y estar perdidos en la nada, aparecimos en la parte más alta de la catarata. Desde donde solo se veía selva llena de palmeras, el mar de fondo, el silencio "absoluto" de la naturaleza y nosotros solos en la nada. Llevábamos una buena sudada y Mikel aprovechó incluso para darse un bañito.
Para bajar no sabíamos muy bien por donde era, pero decidimos seguir las cuerdas y finalmente aparecimos en un camino asfaltado por el que llegamos a encontrarnos con los turistas comodones de los 4x4. En el camino Mikel consiguió abrir un coco a golpetazos, pero la casualidad quiso que el coco estuviera podrido por dentro.
Último Pad Thai
Una vez de vuelta en el mundo real, pusimos rumbo al sur de la isla, para pasar la tarde tirados en una bonita playa y ver el atardecer. Pero en el camino nos encontramos con uno de estos mercados de comida que nos encantan y no dudamos ni un segundo para parar la moto y sentarnos a comer Pad Thai allí. Fue uno de los mejores Pad Thais que hemos comido en la isla, y sin duda el más barato. Si es que somos tontos, los turistas me refiero. Además pudimos acompañarlo con un mango sticky rice de postre, todo delicioso.5 islas
Rumbo a la playa, decidimos ir a alguna desde la que se pudieran ver las pequeñas 5 islas de fondo, para contemplar el sol meterse por ellas. Tras un rato dando vueltas en la moto, pasamos por la puerta de los elefantes, por lo que siguiendo el mapa decidimos que íbamos por el buen camino.
Y una vez prácticamente estando en la costa, pero sin ningún camino por el que acceder a la playa, decidimos meternos por unos bungalows para poder por fin llegar a una playa tranquila en la isla de Ko Samui.
Faltaba poco para que empezará a anochecer, anochece sobre las 17:30, nos dimos un bañito y cada uno a lo suyo, uno a bucear y otra a leer. Hasta que empezó a anochecer, momento en el que estábamos solos en la playa, cogimos un coco de una palmera cercana y nos pasamos el anochecer intentado abrirlo y admirando los maravillosos colores del cielo.
Vuelta a Chaweng
Cuando ya se hizo de noche, y nos habían picado todos los bichos de la playa, decidimos volver a Chaweng. Tardamos como una hora en volver, Mikel consiguió abrir la funda del coco pero el coco en sí fue imposible (el mundo del coco es muy complicado teniendo solo una navaja multiusos), nos duchamos y salimos a cenar. Nos volvimos a dar el capricho de la costillas a la parrilla, reservamos el Hotel de Hanoi y nos fuimos a dormir. Al día siguiente no teníamos que madrugar mucho, pero no teníamos muy claro que hasta el domingo fuéramos a descansar como es debido otra vez.
13 de diciembre
1.- Minibús
Habíamos pasado una noche infernal. No paró de jarrear en toda la noche, y las gotas retumbaban sobre el tejado de nuestra casita. Dormir nos costó un poco, y levantarnos un poco más.
Madrugamos para recoger todo, devolver la moto, ir a desayunar y prepararnos para el minibús que venía a recogernos a las 12.
Esta vez, el minibús que nos tocó fue el mejor con diferencia de los que hemos estado: asientos cómodos, hueco suficiente para piernas largas, y techo dorado. Si si, el techo era dorado, todo un lujo innecesario vamos.
Este bus fue recogiendo a gente, y nos acabó dejando en la costa oeste, tras cruzar de costa a costa la isla, muy cerca del puerto donde partían los ferrys.
2.- Bús
Allí donde nos había dejado el minibús, otro bus, este mas normal y descacharrado, estaba esperando para recogernos. Un hombre también nos dio nuestros tickets para el bus y el ferry, al enseñarle el papel que nos habían dado en la agencia.
Este bus ya llegó al puerto, donde mandó que todos nos bajáramos, e hiciéramos la cola para montar en el ferry, mientras el conductor metía el bus por otra entrada.
3.- Ferry
Eran las 14, hora de marchar del ferry, y todavía estábamos montándonos. Cogimos sitio dentro, ya que había empezado a llover, y una vez allí, en lo que parecía una sala de espera más que un barco, nos cogimos unos noodles para comer. Algo sencillo para hora y media de ferry que teníamos por delante.
4.- Bus
Nada más salir del ferry, el mismo bus que nos había llevado a él estaba allí esperándonos. Nos montamos, y cuando llevábamos una media hora de camino parecía que aquel cacharro nos iba a dejar tirados en medio de la carretera. Hacía unos ruidos rarísimos, como si no entraran bien las marchas. El conductor se bajó dos veces para ver lo que le pasaba, pero al no tener ni idea decidió que si seguía andando lento el problema se solucionaría solo. Nosotros íbamos un poco asustados, más que nada porque de todos los trenes que había, el nuestro era el que menos margen de tiempo tenía. Pero por suerte, y sin hacer nada, el problema pareció solucionarse, y sobre las 17:30 aparecimos en Surat Thani, la ciudad enlace con trenes y autobuses.
5.-Tren
Nuestro tren salía a las 18:30, así que antes de subir nos dio tiempo para pasar por un 7/11 a coger cosas para cenar en el tren, y a tomarnos un café helado.
Ya montados y acomodados, partió con unos minutos de retraso. Estuvimos sentados viendo una peli y cenando (patatas, yogurt y galletitas) hasta que empezaron a abrir las camas, que eran desmontables. Una vez en ellas, nos costó dormirnos: el tren iba rápido, y eso conlleva mucho ruido; íbamos en vagón con aire condicionado, que parecía un iglú (recomendamos coger el vagón barato de ventilador); para colmo, no apagaron las luces en todo el trayecto de 12 horas.
14 de diciembre
A las 7:30 de la mañana llegamos a la estación de trenes de Bangkok. Teníamos una cara demacrada de no haber pegado ojo en toda la noche y todavía nos quedaba prácticamente todo el día de viaje hasta llegar a Hanoi.
MBK
Para las 8 de la mañana nos encontrábamos enfrente de nuestro centro comercial preferido: MBK. No os creáis que fuimos allí por hobby, otra vez, no. El móvil de Mikel seguía dando problemas y teníamos una mañana entera en Bangkok antes de coger nuestro vuelo, por lo que era nuestra última oportunidad de intentar que lo arreglaran de verdad.
Pero el horario del centro comercial era de 10 a 22, osea que teníamos dos maravillosas horas muertas, estando agotados, antes de poder ir a protestar por el móvil. Pues ahí nos pusimos, en un bordillo en medio de la calle a hacer tiempo...
Sobre las 9:30 abrieron una cafetería enfrente de nosotros, y aprovechamos para tomarnos un café y un trozo de tartita, y recuperar fuerzas. Con las energías algo mejor, nos fuimos hasta nuestra tienda de móviles preferida.
Tras volver a enseñarles (y ya van 4 días) que no funcionaba el móvil, nos pidieron una hora para intentar arreglarlo. Así que aprovechamos para ir a mirar la manera de llegar al aeropuerto vía metro, skytrain o tren.
Al volver una hora más tarde, seguía sin funcionar el móvil, y nos pedían más tiempo. Al final tuvimos que ponernos un poco tensos, por momentos parecía que no nos quedaba tiempo para llegar al aeropuerto tranquilos (aun que teníamos 3 horas de margen), luego que no nos lo arreglaban y nos devolvían el dinero (pero volviendo a poner la pantalla vieja que está destrozada) y finalmente, tras discutir un poquito, conseguimos que pusieran otra pantalla nueva, que por ahora funciona perfecta. Cruzamos los dedos...
Camino al aeropuerto
Por fin, sobre la 13:10 conseguimos salir de ese centro comercial, tras coger el skytrain y hacer transbordo a un tren, una hora más tarde llegamos al aeropuerto. Nuestro vuelo con destino a Hanoi salía a las 16:10, por lo que tuvimos un par de horas para facturas, comer algo, pasar la aduana y llegar a nuestro avión.
Con algo de retraso, sobre las 16:40 despegamos, y hora y media más tarde aterrizamos en Hanoi, para aprovechar nuestros 3 últimos días antes de volver a Bilbao.
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Bueno parece que esto se acaba.Ha sido estupendo que nos hayas hecho partícipes de esta aventura tan maravillosa,mediante los relatos,videos,fotos y sobre todo comentarios tan como sois vosotros que era como si os tuviesemos delante haciendolos.
ResponderEliminarGracias de todo corazón.Ama
Kaixo bikote! Ya veo que no,que la siguiente entrega no ha sido desde casa sino desde todos los sitios preciosos que habéis visitado y desde luego con un curro impresionante.
ResponderEliminarMila esker!!!!! Itxaso.
Hola chicos: Supongo que este comentario ya no lo veréis pues estaréis en plena vorágine de viaje de vuelta a casa. Deciros que ha sido una delicia seguiros en vuestra aventura y que la hemos aprovechado a tope. Muchas gracias por todo vuestro trabajo y que sepáis que os esperamos con muchas ganas. Abrazos y buen viaje. ASUN
ResponderEliminareskerrik asko.
ResponderEliminarMenudo viaje que nos hemos metido y vaya trabajo espectacular que habeis hecho
besazos , ya en DIRECTO